No eran muchos los catalanes o algunos que otros argentinos curiosos que se juntaron en Chacabuco al 800 a alentar al Barcelona frente a su eterno rival Real Madrid por la semifinal de ida de la Champions League.

De hecho no eran más de 30 los que están sentados en las butacas del salón de usos múltiples de la Casa de Catalunya en Argentina, donde funciona una peña del equipo Culé.  Se vivía una tensión previa de clásico, todos sentados expectantes al comienzo del encuentro y una vez que el alemán dio la orden, los españoles allí sentados llevaron sus cabezas al Santiago Bernabeú.

Aplausos constantes ante cada llegada, pase y pelota recuperada. Había que verles la cara cada vez que un jugador de su equipo cometía el crimen de equivocarse en un pase o la perdía tratando de eludir a un jugador del obstinado equipo de Mourinho que no movía a los diez jugadores que defendían. Esto es tan así que los mismas hinchas del Barcelona ni se inmutaban cuando su arquero o la defensa arriesgaba la pelota cuando quería salir jugando, a diferencia de los argentinos que estaban ahí que sufrían.

Pasaban los minutos y el partido no tomaba ritmo, alguna que otra de David Villa hacía que los hinchas se pararan de sus butacas y aplaudan por un tiempo más largo de lo inusual; es más aplaudían todo, hasta cuando los del Madrid erraban los goles.  El cambio rotundo se vivió cuando fueron expulsados el defensor portugués del Real Pepe y su técnico, y cada vez que la cámara lo enfocaba los más lindo que se escuchaba era “burro”.

No es necesario contar cómo se festejaron los dos goles de Lionel Messi y el “Messi, Messi” que se vitoreó luego de que el argentino eludiera a cuatro rivales y defina junto a un palo para poner el 2 a 0 definitivo y casi cerrar la serie y obligar a que el Madrid haga un milagro el martes que viene en la revancha que tendrá al Barcelona como local.

Pero los toques del final llevaron a un nuevo canto, al que lleva a la reflexión, “Barcelona ahora es la milonga de acá”. Esos siempre sufridos hinchas del blaugrana que pasaron muchos años a la sombra del Real ahora se dan el lujo de echarles en cara que su época ya pasó, que se invirtieron los roles: ahora es el Barça el que se luce y el que apuesta a ganar, ahora es el Barça el mejor equipo del mundo y de toda la historia.