Los técnicos son esas personas héroes o víctimas de un día para el otro, que pueden ser amados u odiados por la dirigencia.

      Su puesto es fundamental en la estructura de todo equipo y es por eso que su elección no es fácil. En estos días de tantos cambios, es difícil ver una apuesta fuerte, por eso es común ver que se va a lo fácil, a lo que puede dar resultados.

       En Argentina, en el mundo estas cosas pasan contantemente. Por ejemplo, San Lorenzo decidió no contratar al novato Sebastián Méndez y prefirió a Ramón Díaz. Boca, por ahora se inclina a contratar a Julio Falcioni y no apostar a un entrenador jóven o a un ex jugador retirado hace poco. Fuera de Argentina tenemos al Real Madrid que va por el seguro y multicampeón José Mourinho pero todavía no están los resultados a la vista. En Italia, el Inter mantiene su idea de contratar técnicos extranjeros y consagrados, actualmente está el español Rafael Benítez.

      Asimismo, existen casos de equipos que apuestan fuerte y les sale bien como por ejemplo Godoy Cruz con Omar Asad, el Barcelona con Josep Guardiola (la mejor apuesta del club catalán de su historia), Lanús con Luis Zubeldía. O Sergio Batista que dirige la selección argentina y, aunque todavía no se puede sacar conclusiones, los resultados son postivos. 

       También puede salir mal, por ejemplo cuando la AFA apostó por Diego Maradona y no fue bien o esa seguridad que tenían el Real Madrid y el Inter de traer técnicos ganadores ahora tambalea: el equipo español perdió 5 a 0 el clásico y tiene un futuro incierto; el equipo italiano viene de ganar la Champions League, justamente con Mourinho, y su entrenador tampoco atraviesa la mejor situación y esta semana se habló de un posible cambio.

       Ningún técnico en el mundo puede asegurar resultados, entonces por qué no arriesgar, apostar a lo nuevo, a lo fresco. Las cámadas que están saliendo son cada vez mejores y los resultados están a la vista.