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       El día martes se puede llegar a jugar un River-Boca histórico y no es porque River será dirigido por un técnico interino sino porque, si Claudio Borghi pone en el arco a Javier García, después de casi 37 años habrá un superclásico oficial con arqueros salidos de las inferiores de sus respectivos equipos.

       Ese 4 de marzo de 1973 River le ganaba a Boca por 2 a 1 con goles de Alonso y Mastrángelo para los de Núñez y Curioni para los de la ribera. Pero la historia cuenta que en los arcos estaban “Perico” Pérez para River y Rubén Sánchez para Boca que esta semana se pueden volver históricos, porque previo a ese partido se habían enfrentado en los dos encuentros de 1972.

       A principio de los ´70 y fines de los ´60, eran varios los clásicos que enfrentaban a arqueros de inferiores: por el lado de River estaban Carlos Barisio y Hugo Carballo, además de Pérez. Hay que aclarar que en algunos clásicos Hugo Gatti, salido de Atlanta, atajó para River. En Boca, Sánchez alternaba con Antonio Roma, ídolo de Boca pero salido de Ferro.

         En la década del ´50 y principios de los´60 Amadeo Carrizo era el dueño del arco de los de Núñez, salido de las inferiores del club. Por el lado de los de la ribera los arqueros habían sido traídos de otros clubes: Roma(Ferro) y como suplente Néstor Errea (Atlanta) cuidaban los tres palos en los ´60 y en los ´50 lo hacía Julio Musimessi (Newell´s).

      En los ´30 y ´40 no hubo un arquero salido de las inferiores que pueda aferrarse al puesto por lo que no fueron muchos los superclásicos que se dieron con arqueros salidos del club.

     Desde el ´73 hasta acá no se dio ningun partido de esta condición porque Boca no tuvo un arquero salido de las inferiores que se haya afianzado: Gatti estuvo desde 1976 a 1988, luego llegó el colombiano Carlos Navarro Montoya que había sido traído de Vélez, luego llegó desde el América de Cali Óscar Córdoba, Roberto Abbondanzieri de Central, Raúl Bobadilla de Libertad de Paraguay y Mauricio Caranta de Instituto.

     En River estuvo desde 1973 hasta 1982 Ubaldo Fillol que venía desde Racing, luego fueron llegando Gabriel Puentedura de Atlético Tucumán, Nery Pumpido de Unión de Santa Fe. (su suplente era Sergio Goycochea, salido de las inferiores), Ángel Comizzo de Talleres de Córdoba, Germán Burgos de Ferro, Roberto Bonano de Central. Luego iban a venir de las inferiores Franco Constanzo, Germán Lux y Juan Pablo Carrizo. Pero cuando Boca puso a Javier García a atajar a Javier García, el club de Núñez tenía a Mario Vega, que había sido traído de Nueva Chicago.

      La suerte, muchos arqueros traídos, poca apuesta a las inferiores, muchas son las cosas que hicieron que el martes se puedan romper 37 años desde que un River-Boca se juegue con arqueros salidos de las inferiores, todo dependerá si Claudio Borghi decida poner a García envés del ex Banfield Christian Luchetti.

La revancha al prueba y error

      La AFA se tomó un tiempo totalmente innecesario para confirmar a Sergio Batista como nuevo entrenador de la selección, algo que ya tenía decidido desde el momento en que se le ganó a España con un decoroso 4 a 1 y sin remediar en algunas falencias del DT.

     Según dijo Bilardo, no se habló con otro técnico por lo que sólo se tuvo en cuenta al ex entrenador de la sub 20 que tuvo como único mérito haber ganado el oro en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 con el sub 23 y no es poco aunque hay que tener en cuenta que Argentina y Brasil eran las únicas con mayoría de jugadores de la mayor.

       Pero hay que remontarse para atrás y encontrar que bajo su mandato el sub 20 no clasificó al mundial de 2009 de esta categoría, que había sido campeona en el de 2007 y jugaba el torneo de manera ininterrumpida desde 1995 habiendo ganado cinco títulos. Y hablar de no muy buenas campañas cuando le toco dirigir a Argentinos, Talleres, Nueva Chicago y armó la base de Godoy Cruz que luego terminaría ascendiendo con Carlos Oldrá como técnico.

        Pero nunca tuvo una prueba de fuego para ver si estaba capacitado para dirigir a la selección o no. No basta con un amistoso ante Irlanda que se jugó mal pero se ganó, otra victoria ante el campeón mundial España y una derrota ante Japón. El resumen que hizo Batista de los tres partidos fue “voy 2 a 1” como si un amistoso sólo sirviera para ganar o perder, no para ver jugadores o tratar de que el equipo mejor la imagen paupérrima que dejó en las últimas eliminatorias y en los partidos del mundial ante México y Alemania.

     Dice que pregona el fútbol de España pero sigue sin probar carrileros, otra vez Heinze por izquierda y una vez con Zanetti con derecha, que es muy difícil que llegue a Brasil 2014. Pone tres hombres de marca para acompañar a Messi en el medio y arriba dos delanteros aislados. Del dicho al hecho hay un gran trecho.

      La AFA le da revancha al prueba y error, como lo hizo con Maradona, probó y salió mal, con Batista va a probar, esperando a que esta vez no salga mal.

Y el fútbol fue deporte

           El fútbol cambió indudablemente en toda su historia y en épocas de vacas flacas, es llamativo ver más de 5 goles en un partido, y ni hablar diez; en Holanda, el PSV Eindhoven venció al Feyenoord por 10 a 0 y el partido terminó y con 22 jugadores en cancha.

          Se hace imposible imaginar que en Argentina un partido de las características de ese (ambos equipos son considerados de los grandes de Holanda) porque ahora no es ético ganas por goleada o porque las hinchadas jamás lo permitirían.

         El Feyenoord fue un ejemplo de deportividad, como así también el PSV: los derrotados terminaron en cancha con once jugadores y aceptaron la clarísima superioridad de su rival y el vencedor tuvo como virtud el haber ido constantemente a buscar el gol  sin cargar y sin viciarse con el “ole” que tanto fastidia.

        Estos equipos y la liga holandesa demostraron que el fútbol puede ser un juego, un deporte en el que se puede ganar o perder, que un partido no implica más que 3 puntos.

Un fútbol agresivo

        El fútbol puede ser agresivo de distintas maneras: por un lado en cuanto al ataque, ir constantemente en busca del otro arco y atacar a tu rival de esa manera; pero hay veces que el fútbol se vuelve agresivo propiamente dicho, que es cuando abundan patadas fuertes, actos violentos, juego sucio y todas esas cosas que forman un cóctel no muy conveniente para el espectáculo.

     Curbelo no puede dar esa patada a Lamela, Beligoy no puede no expulsar al defensor, los jugadores de River no pueden hacerle la cruz al agresor, Cappa no puede raccionar así, la AFA no puede dejar impunne a Curbelo ni a Beligoy y Verón no debe decir que Lamela es una nena por mostrar una herida cuando él mismo sufrió patadas criminales también. Todo esto forma un círculo vicioso y la chiva sigue sin salir.

        Pablo Morant, técnico interino de Gimnasia, que sale a criticar un cambio de un técnico rival y a la fecha siguiente le echa la culpa a un dirigido suyo. Los jugadores de Racing que fueron insultados desde todos los rincones de la cancha por haber perdido el clásico contra Independiente a pesar de que el arquero rival había sido la figura del partido.

         La pelota rueda y rueda como una piedra, y cada vez más fuerte, cada vez tiene más potencia y choca contra el fútbol y el fútbol se hunde ante cada impacto. Un deporte demasiado resultadista que está sufriendo más que nunca un deterioro, permanente y cada vez más acentado, que viene desde hace varios ya.

Un parque automotor

      Luego de que Ramón dijera que San Lorenzo es un “Falcon” se puso de moda que cada jugador describiera a su conjunto como un modelo de auto. Entonces, humildad aparte cada uno dijo lo suyo.

      Verón, por ejemplo, que Estudiantes es un “Rastrojero”. Y así varios fueron comparando a sus equipos con autos viejos que si no se los mantiene bien apenas pueden recorrer 100 km.

      Pero, de otro lado están esos BMW, Mercedes Benz que serían River, Boca, Vélez y Godoy Cruz. Los dos primeros por lo que gastaron en las incorporaciones y los otros dos por lo bien que juegan. Pero los cuatro comparten una idea de fútbol, más que nada no son los equipos sino sus entrenadores lo que prefieren la pelota por el piso y no abusar de pelotazos y centros.

        Y en una calle angosta, como este torneo argentino, se pusieron esos coches viejos adelante tapando a esos autos importados. Y colapsó el tránsito, porque esas “cafeteras viejas” van a paso muy lento y son causantes de que este torneo argentino sea tan malo.

       El fútbol nacional va a volver a tener un juego vistoso cuando los equipos no piensen en sumar como sea sino en que lo importante de este juego es ganar, pero no especulando, porque sino puede pasar lo que a Banfield: River le empató faltando dos minutos, Arsenal le ganó a los 45 y el equipo colombiano Deportes Tolima lo dejó afuera de la copa ganándole 3 a 0 en la vuelta cuando la ida había sido 2 a 0 para los del sur del Gran Buenos Aires.

        Autos viejos, nuevos, importados, todos van transitando este campeonato argentino que cada año parece peor y que tiene cada vez menos esos equipos capaces de jugar bien tanto de local como de visitante. Todos los años se escucha la misma frase “el peor campeonato en años”.

30 segundos de fama

       Un gol a Racing, otro ante Boca y asistencia en ese partido, Sebastián Balsas, el uruguayo gigante de San Lorenzo, pintaba como el gran acierto de Ramón Díaz. Fue la gran apuesta del equipo de Boedo y parecía que todo salía perfecto.

       Pero la burbuja se pinchó, luego de partidos de bajo rendimiento y sin goles, el entrenador podría incluir ante Lanús entre los titulares a Fabián Bordagaray en lugar del uruguayo. Ramón imploró para que lo trajeran desde Nacional de Uruguay y finalmente lo consiguió. Lo fue llevando de a poco y lo puso de entrada ante Racing, Balsas le respondió con un gol y fue a abrazar al técnico en agradecimiento.

       Encima a la otra fecha le hizo un gol a Boca y puso el pase del segundo y ya todo parecía indicar que habría una historia de amor entre el gigante y los hinchas de San Lorenzo. Pero ahora la realidad es otra, Balsas tuvo sus 30 segundos de fama, cual programa de Tinelli, y ahora tendrá que empezar de cero y tratar de ganarse un lugar entre los titulares. Cualquier parecido con el uruguayo ex Newell´s Joaquín Boghossian, goleador del Apertura 2009, hoy en el Red Bull Salzsburg de Austria, es pura coincidencia.

Un puntero fácil

      Estudiantes quedó como único puntero del Apertura luego de vencer a San Lorenzo, y la caída de Vélez le permitió sacar cinco puntos de diferencia a sus seguidores más próximos.

      En un torneo que se juega mal y la diferencia la hacen los que consiguen ganar de alguna manera no es llamativo que los de La Plata sean punteros. Sólo contra Quilmes, y hasta ahí, los dirigidos por Alejandro Sabella fueron superiores ampliamente. En los enfrentamientos contra Racing, San Lorenzo, Gimnasia de La Plata y Boca le basto con muy poco porque sus contrincantes no estuvieron a la altura de las circunstancias.

      En la victoria ante Newell´s pateó una vez al arco y fue por un penal que le regaló el defensor del equipo rosarino. Frente a Godoy Cruz fue algo parecido: consiguió el empate a través de una pelota parada que terminó siendo gol en contra y en el último minuto se encontró con una jugada aislada, lo único que había hecho para llevarse el partido había sido un tiro de Verón que se estrelló en el travesaño. En el 0 a 0 ante Banfield directamente no pateó al arco.

       Pero no siempre se puede defender y cuando le toca atacar no le salen bien las cosas: perdió sopresivamente la Recopa ante la Liga de Quito como local y habiendo perdido por tan sólo un gol en Ecuador. Lo mismo le pasó ante Newell´s por la Copa Sudamericana y ante All Boys en el campeonato.

      Hay una balanza y por ahora se inclina más para el lado de que el sistema volcado a la defensiva, Estudiantes no juega bien, es puntero porque no le hacen goles y todavía no se enfrentó contra ningún equipo que realmente pueda quebrar toda los jugadores que marcan con buen fútbol.

El fútbol en familia

        El fútbol es una “profesión” que viene de familia, la psicología explica que el hijo en el 80% de los casos prefiere no seguir las carreras de sus padres, pero esto no pasa con el deporte más lindo del mundo.

         Casos muy conocidos como los de Verón o menos conocidos como el hijo del Beto Alonso. Muchas veces suelen coincidir posiciones como los Pena que eran centrales o los Mas que eran medias punta actuales porque el viejo Pinino era wing, o a veces no como los Higuaín que el padre era central y los dos hijos delanteros.

         Y como el caso de Higuaín hay uno muy llamativo que es el del hijo de Diego Simeone, que hacía un arte la recuperación en mitad de cancha y jugaba con el cuchillo entre los dientes: Giovanni Simeone juega de nueve y no para de hacer goles en las inferiores de River, hoy le hizo dos a boca y lleva nueve goles en el torneo con muy pocas fechas jugadas.

        El fútbol es algo que en la mayoría de los casos se hereda del papá y así también se hereda una posición o un estilo de juego, lo de Simeone o Higuaín son excepciones, hay una frase en broma que podría resumir esto que dijo el relator Atilio Costa Febre cuando Gonzalo Higuaín convirtió el segundo gol ante Boca en la victoria de River en el Apertura 2006, luego de eludir al arquero, “Pipa este no es tu hijo”.

Árbitros, jugadores, entrenadores y dirigentes

        El fútbol argentino está atravesando, desde hace algunos años, una etapa de mediocridad. Por un lado están los equipos que juegan mal pero que se conforman con sumar puntos como sea, hay un arbitraje muy malo, muchos jugadores no están a la altura de las circunstancias y la dirigencia de algunos clubes dejan mucho que desear.

      Con este panorama no parece fácil prender la tele o ir a la cancha y ver buen fútbol. Pero esto es algo que se repite en todo el mundo y se produce por diferencias entre los equipos, porque los clubes modestos compran lo que pueden y los poderosos a los mejores jugadores. El único equipo capaz de quebrar con las defensas cerradas que le proponen los rivales es el Barcelona; y así también le cuesta porque el recién ascendido Hércules le ganó en el Camp Nou.

        Los árbitros tienen su influencia en este juego mediocre porque no castigan las patadas con excesiva violencia, tampoco cobran algunos penales por miedo de ensuciarse y eligen el facilismo, obrar de manera obvia y necesaria.

        Las dirigencias van acordesa esto que se ve, negocios raros, manejos de dinero de manera sucia, números en rojo y compras y ventas inexplicables. El mejor equipo del mundo, el Barcelona, no pasa por momentos tranquilos monetariamente hablando y encima vendió a Zlatan Ibrahimovic a un precio más barato de lo que lo compró.

       Asó parece dificil ver un buen fútbol, un deporte que se disfrute mirándolo, pero habrá que creer en que se puede mejorar y apuntar a grandes cosas como lo hace fecha a fecha Godoy Cruz.

Ortega inlesionable

    No hace falta aclarar lo que significa Ariel Ortega en River, causante de llantos de alegria por cada gol o jugada, y también de tristeza ante cada recaída en la lucha contra el alcoholismo. Lo dieron por retirado cuatro veces ya y siempre vuelve y siempre juega bien.

     Le avisaron que lo más probable era que este campeonato fuera suplente pero siempre avisó que quería jugar. Y lo hizo, Ángel Cappa se dio cuenta que no podía no ponerlo de titular porque es la pausa necesaria y la habilidad que requiere River.

      Cuando se lee lo importante que es el jujeño, nadie puede imaginar que tiene 36 años y es indispensable. Jugó seis de siete partidos de titular y en uno no pudo estar por una expulsión mal sancionada.

     El domingo parece dficil que pueda estar ante Quilmes por una fatiga en el gemelo que lo aqueja desde el domingo en la derrota ante Newell´s que estuvo todo el encuentro en cancha. Suena increible que no se pueda lesionar, que no le permitan sentir un dolor, una molestia.

     Los medios ya hablan de una posible llegada tarde, ayer, y que Ortega no estaba en sus mejores días. Pero, habría que creer un poco más en que un jugador de 36 años se puede lesionar y que no es de acero como Matías Almeyda.