Es raro describir el dolor de una derrota. Más raro cuando es el fin de un sueño. Pero es aún más raro cuando el sueño que no fue, fue cumplir el sueño.

Cuando me llegó el mail de la FIFA con la confirmación de que había salido sorteado para poder comprar entradas para la final del mundial, sólo si llegaba Argentina me parecía una joda. Me considero un tipo con suerte, pero no por esa suerte que tiene el tipo que gana a la generala o la pega en la lotería o pide helado con brownie y adentro le viene la torta entera. No soy de los que ganan rifas o sorteos. Una vez gané una bici cuando tenía 7 años y ni estaba yo para recibirla, estaba mi viejo y no le creía cuando me contó que la había ganado.

¿Cómo yo iba a salir sorteado para poder ir a la final del mundo?

Lo primero se dio. El otro problema era que la palabra condicionales era clave. Internamente sabía, estaba seguro que estábamos cerca. Un poco en joda y un poco en verdad, pienso que los jugadores falopa en algún momento te dan un mundial.

Siempre le tuve fe a esta selección (menos a Romero, nobleza obliga, me calló la boca), pero quizá el miedo eterno a que nunca gané una rifa o un sorteo me llevaba a no ilusionarme.

“Nos vemos en Rio” nos despedimos con mi primo, autor intelectual de que pueda conseguir esas dos entradas para la final y a quien le estaré eternamente agradecido por haberme pasado simplemente un link, “nos vemos en Rio” me sonaba lejano, casi irónico.

El Messi de los primeros partidos, el palo vs Suiza, el pie de Mascherano contra Robben, las manos de Romero y el penal de Maxi Rodríguez fueron el bolillero que sacó mi número, el ganador. ¿Cómo reacciona una persona que gana una rifa o un sorteo? Lo más probable es que no sea como yo que tuvo que ir corriendo a sacar pasajes de avión y a buscar un hotel.

Faltaba una sola cosa para que se de el premio completo. Lo que no se dio. Elijo describir el momento, mis sensaciones ahora en que se mezcla la tristeza y la alegría porque es cuando uno no sabe cómo carajo reaccionar. Dentro de unos años tendrá un valor enorme dónde estuve y lo que viví, que ahora no puede ser tomado como 100% alegre. Por ahora mantengo la mezcla y esas lágrimas que no saben para dónde apuntan.

Con mi viejo y mi primo compartí este premio que gané con el Messi de los primeros partidos, el palo vs Suiza, el pie de Mascherano contra Robben, las manos de Romero y el penal de Maxi Rodríguez. No pudo ser el gordo de navidad, pero fue un gran premio, no creo que sea el primero ni el último que voy a ganar. Voy y vamos a estar en otra final, no me voy a quedar sólo con esta, ni a palos. Pero será una gran historia para que le cuente a mis hijos y quizás se la cuenten a los de ellos.

Estuve en una Final de la Copa del Mundo. Es tan grande eso que me cuesta caer. Soy un tipo con suerte.