El fútbol cambió indudablemente en toda su historia y en épocas de vacas flacas, es llamativo ver más de 5 goles en un partido, y ni hablar diez; en Holanda, el PSV Eindhoven venció al Feyenoord por 10 a 0 y el partido terminó y con 22 jugadores en cancha.

          Se hace imposible imaginar que en Argentina un partido de las características de ese (ambos equipos son considerados de los grandes de Holanda) porque ahora no es ético ganas por goleada o porque las hinchadas jamás lo permitirían.

         El Feyenoord fue un ejemplo de deportividad, como así también el PSV: los derrotados terminaron en cancha con once jugadores y aceptaron la clarísima superioridad de su rival y el vencedor tuvo como virtud el haber ido constantemente a buscar el gol  sin cargar y sin viciarse con el “ole” que tanto fastidia.

        Estos equipos y la liga holandesa demostraron que el fútbol puede ser un juego, un deporte en el que se puede ganar o perder, que un partido no implica más que 3 puntos.

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