Una escena común en el microcentro de Buenos Aires es ver a  personas que están con motos en las puertas de los bancos para perseguir y robar a la gente, que con informante de por medio, que lleva mucha plata encima.

        Ahora, con la probable nueva medida que va a tomar el gobierno-AFA de que las entradas para los partidos sean adquiridas en los bancos, los “motochorros” van a tener el gran problema de tener que dirimir entre quiénes llevan consigo el sueldo del mes o el ticket que le permite ingresar a la cancha a ver al equipo de sus amores.

        Flor de decepción se puede llevar el ladrón si ve que una persona que aferra su mano al bolsillo como si tuviera mucha plata allí dentro y lo único que quiere es que no se le pierda o le arrebaten su lugar para el partido.

        Buena idea de parte del gobierno: trasladar los conflictos que se arman en los estadios con amplios espacios y en barrios cerca de los suburbios, para pasarlos a los bancos sin muchos accesos de salida y por lo general en lugares céntricos. Todo sea para confundir a los “motochorros”.

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