Insultados, humillados, soberbios, arrogantes, divertidos, tímidos, extravagantes, mediocres, buenos, los hay de todo tipo. Son los árbitros las personas menos queridas en el mundo del fútbol, cumplen un rol difícil dentro de la cancha en donde son analizados con la severa vara de la repetición de la tele y el negocio que existe alrededor de este deporte.

         No hay dudas de que son humanos y se pueden equivocar, que muchas veces los ojos no ven lo que ven las cámaras o los hinchas en las tribunas, pero en este momento hay un gran abismo entre los referee de la primera división de argentina: es que por un lado están Nestor Pittana y Héctor Baldassi por encima de todos y el resto muy lejos, aunque con algunos altibajos de Saúl Laverni, Diego Aval, Pablo Lunati y hasta ahí. El resto son árbitros de mediocre para abajo, con errores muy evidentes como Rafael Furchi, Felipe Beligoy, Carlos Faraoni, Gabriel Favale, Sergio Pezzotta, Juan Pablo Pompei, Javier Collado, Carlos Maglio, etc.

            Encima, y reforzando lo que dijo este último fin de semana Ricardo Gareca cuando criticó a Collado y a su colega Miguel Ángel Russo, Gabriel Brazenas está parado desde hace un año por un error garrafal en la final entre Vélez y Huracán, pero, viendo que el referato cada vez es más lamentable, habría que replantearse volver a ponerlo en el circuíto porque no desentona.

             Para la próxima fecha fueron parados Lunati y Beligoy por los penales no sancionados para River y Boca, respectivamente. Por un lado es evidente que hay medidas que se están tomando pero hay que ver que algo pasa cuando todos los fines de semana hay uno o dos árbitros sancionados. Queda claro que hay que quedarse con lo que se tiene y no aplicar como a fines de la década del ´40 cuando se “importaron” referees británicos que no sabían hablar español y los jugadores no entendían lo que cobraban.

           El entrenador de Lanús, Luís Zubeldía, salió a criticar a Faraoni luego de que su equipo empatara ante Colón. El técnico aclaró que el mejor árbitro de la Argentina es Furchi por haber echado a Riquelme y Verón, sin tener en cuenta de la cantidad de errores que comete en otros partidos. Y es inentendible por qué no sale a hablar mal de los referees cuando su equipo se ve beneficiado.

          Esto es lo mismo con todos los jugadores y técnicos, porque Estebán Fuertes salió a apoyar a Faraoni y a criticar a sus rivales por las protestas luego de que Colón fuera favorecido cuando enfrentó a River. Y es el primero en hablar mal de los árbitros cuando lo perjudican a su conjunto.

          La mayoría de referees en Argentina son malos, muchas veces no se entiende lo que cobran y da impotencia a los que lucran con el fútbol y a los hinchas que son los que lo sienten. Pero, muchas veces, hay que saber mirarse a uno y aceptar errores propios o admitir cuando lo benefician y no ponerse el casette y decir “no la vi bien pero es humano”.

           Los hombres de negro (o ex porque cada vez son menos los vestidos de oscuro, basta con mirar la camiseta violeta de Aval en el clásico de Rosario) merecen un poco más de respeto, especialmente de técnicos y jugadores que son los primeros en quejarse cuando los insultan por equivocarse.

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