Con una pelada dificil de ocultar y que encima amenaza con agrandarse cada vez más, con unos 32 años que pesan y mucho, Emanuel Ginóbili resurgió de las cenizas.

         Todos ya lo daban por retirado o minimamente fuera de la NBA. Una serie de lesiones que lo vienen afectando desde los Juegos Olímpicos de Beijing en 2008 hicieron que para muchos se ponga en duda su continuidad en el básquet. Su técnico en San Antonio Spurs, Greg Popovich no le daba muchas oportunidades para revalidarse y demostrar que había energía para rato.

         Pero, “Manu” o “Gino” reapareció, es la figura de su equipo y por qué no de la NBA. El bahiense parece que puede llegar a igualar lo hecho en 2005 y 2007, años en los que fue campeón y pieza fundamental. En esta temporada lleva un excepcional promedio y en los últimos partidos no bajó de los 15 puntos.

        Y ayer, en la victoria por 112 a 100 sobre los Orlando Magic, su rendimiento llegó hasta un punto dificil de igualar, 43 tantos. Cinco menos de lo que es su mayor anotación en partido, aunque en esa ocasión el encuentro se definió en tiempo suplementario. Cuando finalice esta temporada se le termina con el contrato con el equipo texano y hasta hace un mes y monedas la renovación parecía algo imposible. Sin embargo, lo imposible sería pensar que no se lo renueven. Además, hay que tener en cuenta que no cuenta con el apoyo de sus compañeros estrellas Tim Duncan y Tony Parker: el primero está en un bajo nivel y el segundo está lesionado.   

        Es imposible no ilusionarse con ver a Ginóbili, el mejor deportista argentino de los últimos años, rindiendo al máximo con la camiseta de la selección en el Mundial de Turquía que se disputará este año y será la despedida del plantel que supo ser segundo en el mundial de 2002, ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos Atenas 2004 y la de bronce en Beijing.

       “Manu” está de vuelta, resurgió de las cenizas como el Ave Fénix.

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