El domingo se juega el partido más importante del mundo, el River-Boca. Más allá del mal momento por el que atraviesan ambos y lo aburrido que fueron los últimos encuentros, nadie puede menospreciar a un clásico de tanta magnitud. Más allá de todo lo que se dijo en la semana, el jugador más acertado a la hora de hablar fue Román Riquelme quien se descargó y aseguró con mucha razón que “el favorito es Boca”.

     No sólo cuenta con el plus extra de ser local sino que tiene entre los once titulares a ni más ni menos que Martín Palermo y Riquelme. Al equipo local le alcanza con que estos dos jugadores estén iluminados para ganar ante el equipo de Astrada. Además, si la defensa del local encuentra un poco de solidez y Nicolás Gaitán está apenas encendido, no hace falta del todo, el conjunto entrenado por Abel Alves no tendrá problemas para ganar.

         En River no alcanza ni con que se iluminen Marcelo Gallardo y Gustavo Canales, le hace falta de sus once jugadores. Que Mario Vega corte los centros, firmeza en los centrales y Juan Manuel Díaz para marcar a Palermo y que Paulo Ferrari ataque con sopresa lastimante; que Oscar Ahumada y Matías Almeyda no dejen jugar a Riquelme. Marcelo Gallardo y Rodrigo Rojas tendrán que estar precisos en el pase final y aprovechar las espaldas del mediocampo de Boca. Los delanteros Canales y Rogelio Funes Mori no fallar las situaciones que van a tener y tratar de aguantar la pelota arriba cuando las cosas quemen. Más los tres futbolistas que ingresarán que también tendrán que estar cien por ciento concentrados. Si se da esta combinación, dificil pero no imposible, el equipo de Núñez va a poder llevarse los tres puntos de la bombonera.

        Se puede hablar y escribir horas y libros antes de un superclásico pero las palabras siempre están de más para este tipo de partidos. En un análisis previo la balanza se inclina más para Boca por lo expuesto antes. Pero, como decía Ángel Labruna, ex jugador de River, máximo goleador de los súper(16), “los pingos se ven en el verde césped”. 

El último en la bombonera fue 1 a 1.

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