Habrá que remontarse a febrero de 2004 cuando Leonardo Astrada, quien recién empezaba a ejercer como técnico, dejaba afuera de la lista para la Copa Libertadores al delantero de River Maximiliano López. Los motivos habían sido porque el ahora esposo de Wanda Nara había llegado tarde a la práctica debido a que no le sonó el reloj y tuvo tanta mala suerte que ese día el entrenador iba a dar la nómina.

          Ahora hay que volver al presente, precisamente a ayer por la mañana cuando Daniel Villalva, más conocido como “Keko”, arribó a la práctica de River quince minutos tarde. El castigo momentaneo que le aplicó Astrada fue que no se entrene y recién hoy se iba a decidir si estará concentrado para enfrentar a Arsenal o no.

          Cuando sucedió lo de López, quien era suplente y lejos de jugar, tuvo un resultado totalmente favorable: en la fecha 10 el delantero rubio le dio la victoria a River ante San Lorenzo como visitante a cuatro minutos del final; en el partido siguiente después empató el partido ante Gimnasia en el último minuto; y en la fecha 14 fue cuando se concretó el amor con la hinchada, fue la figura del partido en el que el equipo de Núñez le ganó a Boca en la Bombonera; y nuevamente fue heroe en la 16 en el Cilindro de Avellaneda cuando, a falta de dos minutos, le dio la victoria y el conjunto de Astrada se consolidaba en la punta. Al campeonato siguiente, ya consolidado como titular marcó varios goles, los suficientes para que la hinchada de River lo extrañe hoy.

            Así como le pasó López, también le puede llegar a pasar a Villalva, un tirón de orejas a tiempo puede ser suficiente para que una gran promesa a futuro tome conciencia de las responsabilidades y además pueda tener el mismo resultado.

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