Abel Alves, el técnico, que supuestamente es interino, de Boca, utiliza un esquema muy similar, para no decir el mismo, que utilizaba Carlos Bianchi unos años atrás que tuvo como resultado nueve títulos.

         En qué consistía este sistema: un arquero sólido, como lo fueron Oscar Córdoba y Roberto Abbondanzieri, pero no el de este momento, sino cuando el santafesino estaba en su mejor momento. Una defensa prácticamente impasable, con dos laterales que se proyectaban constantemente al ataque como lo fueron Hugo Ibarra, y nuevamente hay que aclarar que no tiene ahora el buen desempeño de antes; el otro fue variando pero se destacaron Rodolfo Arruabarena y Clemente Rodríguez; los dos centrales ganaban de cabeza en las dos areas lo que los hacía ser un arma ofensiva como lo fueron Jorge Bermúdez, Aníbal Matellán, Walter Samuel, Rolando Schiavi y Nicolás Burdisso. En el mediocampo había tres volantes centrales, de los cuales dos se ocupaban principalmente de la recuperación mientras que el tercero tenía el doble rol de defender y entregarle la pelota a los de arriba; Bianchi utilizó juntos a Mauricio Serna, Sebastián Battaglia y José Basualdo y luego juntó a Battaglia con Cagna y Cascini en el 2003.  Y arriba armó tríos temibles con Riquelme, Palermo y Guillermo Barros Schelotto y luego a Tévez, Delgado y nuevamente a Barros Schelotto en el 2003.

            Alves trata de copiar ese 4-3-1-2 bien marcado con Abbondanzieri que da más dudas que certezas; una defensa que ni se parece a la que ponía Bianchi: no gana de cabeza, los delanteros giran con facilidad y hay falta de comunicación entre los jugadores; el mediocampo integrado por los tres volantes centrales (Gary Medel, Jesús Méndez y ahora Sebastián Prediger, antes Cristian Erbes)  recupera pero no le entrega la pelota limpia a Riquelme que volvió a su nivel pero que todavía parece no acoplarse a los dos puntas que son Nicolás Gaitán, la promesa a futuro, y el goleador Martín Palermo que no pierde vigencia a pesar de los años.

           Este equipo de Boca al de Bianchi sólo se parece en nombres, pero que no tienen el mismo rendimiento y en los colores hasta ahí porque la propaganda de LG     es roja y blanca a diferencia del azul de Quilmes y Pepsi.

 

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