Hay que remontarse a 2002, 2003 cuando los hermanos Pablo y Martín Marquesi (Nicolás Cabre y Mariano Martínez, respectivamente) eludían jugadores sin que les hicieran sombra o pateaban al arco y los arcos parecían conos o si eran flacos postes de luz en la tira “Son Amores” que se emitía por Canal 13 en la que jugaban para All Boys.

            O habrá que irse más lejos en el tiempo hasta cuando Carlín Calvo se quedaba afónico en RRDT mientras hacía el papel de un técnico llamado Ricardo Rojas y le gritaba a sus dirigidos de Excursionistas que también jugaban casi sin rivales (habrá que recordar que el arquero pesaba mas de 80 kilos y no tenía menos de 40 años al igual que el número 5).

            Lo que pasó esta tarde en Brasil no tiene nada que ver con alguna telenovela, es pura realidad. Se enfrentaron dos equipos de la B y uno, el Viana, tenía que ganar por once goles para ascender. Todo un milagro o algo épico cual Odisea de Homero. Sin embargo, los defensores y el arquero del Chapadinha no hicieron mucho esfuerzo para que les marcaran la cantidad de goles necesarios para que el otro equipo ascienda. Además, justo el color naranja que tenían en la camiseta los hacía parecer conos.

      Muchos creerán que si hubiera sido la defensa de River no se dudaría de que el partido no estaba arreglado: que son todos errores propios por falta de coordinación o por tardías salidas y flojos manotazos del arquero. Porque, claramente, se ve que hay una predemitación y una falta de deportividad en los jugadores del Chapadinha.

            Los Marquesi tranquilamente podrían jugar en el Viana o Ricardo Rojas dirigirlos tranquilamente. Habrá que decirle a Adrián Suar que los anote para alguna tira.

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